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El papel, cada vez más asociado al bioconsumo

Muy lejos de percibirlo como un elemento obsoleto, el papel goza de una salud envidiable. Un hecho que confirman las cifras: el estudio Shopperview de Aecoc asegura que prácticamente la mitad de los consumidores (44%) penaliza a las marcas que no consideran sostenibles. En este mismo sentido un 91% no se imagina la vida sin papel, cifra que en este caso se desprende de los datos que manejan desde Aspapel.

Productos del futuro

Que son los propios consumidores los que, en muchas ocasiones, van por delante de la normativa o del tejido productivo en cuanto a exigencias medioambientales no representa ninguna novedad. Son el segmento que más presión ejerce a la hora de demandar recursos más eficientes, productos que destaquen por su funcionalidad y, por supuesto, que contribuyan a una huella de carbono lo más baja posible. Es aquí donde los envases reciclados, reciclables y biodegradables adquieren una consideración especial.

Y es que un 60% de los consumidores reconocen que pasan mucho más tiempo del que le dedicaban hasta el momento a una acción muy concreta: leer las etiquetas. En ellas buscan datos como la procedencia de los productos, la localización (sobre todo en el caso de los frescos) y los materiales con los que está elaborado el envase. El precio o las ofertas, por lo tanto, siguen teniendo su influencia en la decisión de compra, pero hace un tiempo que dejó de ser el factor más determinante.

¿El papel se reinventará?

Evidentemente que sí. De hecho, hace tiempo que lo hace y aquí se puede leer solo un ejemplo de los muchos que existen. También quedó patente en el Congreso Nacional del Packaging 4.0, y la propia normativa lo exige: la UE tiene la intención de que en 2030 todos los envases «sean reciclables o reutilizables, pero sobre todo que sean reciclados», aseguró en este evento Ferran Tarradellas, representante de la Comisión Europea.

¿Por qué se pone el énfasis en que sea reciclado? Muy sencillo: es mucho más efectivo -en términos medioambientales- que, por ejemplo, la reutilización. Y aquí el papel se muestra difícil de superar: «Con el papel, que proviene de un recurso natural y renovable como la madera, se fabrican embalajes 100% reciclables y biodegradables. Cerca del 85% de la materia prima que se emplea en la fabricación de cajas de cartón ondulado procede del reciclaje«, confirman desde Aspapel.

Los consumidores lo buscan

«El 91% de los consumidores no se imaginan su vida sin papel y están abiertos mayoritariamente (68%) a utilizar nuevos productos papeleros», remarcan las mismas fuentes. Además de su origen sostenible, en la reducción de la huella de carbono (otro concepto grabado con fuerza en la mente del consumidor) también gana la partida: solo el cartón ondulado tiene el poder de reducir hasta en 133.480 toneladas las emisiones de CO2, lo que sería el equivalente de retirar de las carreteras 78.518 automóviles. Pero también hay ejemplos mucho más domésticos: a pesar de lo que se pudiera imaginar, la lectura de un periódico en papel supone un impacto mucho menor que hacerlo durante 30 minutos en su versión digital.

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