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La nanotecnología, clave en la búsqueda del packaging del futuro

A pesar de que, para muchos ciudadanos, la implantación de la nanotecnología dentro de la industria alimentaria todavía les genera muchas incertidumbres, lo cierto es que esta disciplina cada vez está más estrechamente relacionada con el mundo de los envases, y más concretamente con el packaging inteligente. Actualmente, la industria agroalimentaria es la que más ha avanzado en este sentido.

¿Cómo puede ayudar la nanotecnología a los alimentos?

Utilizando conceptos técnicos, la nanotecnología consiste en el estudio de la manipulación de la materia a escala atómica y molecular. Se puede profundizar mucho más en su funcionamiento, pero lo cierto es que no es sencillo de comprender. No obstante, lo realmente interesante a ojos del sector industrial o del consumidor, es que esta disciplina ya ha demostrado que tiene las herramientas para ampliar la vida útil de los alimentos, por ejemplo.

La nano-plata, el dióxido de nano-titanio, el óxido de nano-cobre o el óxido de nano-magnesio son algunos de los agentes que actúan de manera eficaz contra los microbios que estropean la comida. A pesar de que los nombres no resultan llamativos, ninguno de ellos pone en jaque la seguridad alimentaria.

Un ejemplo práctico: la fruta cortada

Aunque no es del todo necesario envasar la fruta cortada, la nanotecnología ha encontrado la forma de que no oxide. Al no poder aplicar directamente las nanopartículas correspondientes sobre el alimento, lo que se hace es envasar la fruta en un packaging con un film antimicrobiano y conservante. Para la tranquilidad de los consumidores, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ya ha dado su visto bueno al uso de nanopartículas de selenio en los films que envuelven determinados alimentos (fruta o incluso carne roja).

¿Qué otras aplicaciones puede tener la nanotecnología?

  • Tiene la clave para la creación de envases inteligentes que no solo conserven el alimento más tiempo, sino que detecten una contaminación en el interior del empaque o lo conviertan en biodegradable.
  • Aumentan determinadas propiedades, reduciendo con ello el uso de algunos materiales. Por ejemplo, la tinta de impresión.
  • Las nanopartículas de silicato disminuyen el flujo de oxígeno dentro de los envases para protegerlos del deterioro.
  • En los envases con nanosensores también pueden detectar ciertos tipos de gases y provocar un cambio de color para alertar al consumidor de que no está en buen estado. Este tipo de tecnología ya la han adoptado algunas compañías de rango internacional como British Airways.

Proyecto europeo NanoPack

La demostración de que la nanotecnología tiene mucho que decir en la industria del envasado es este proyecto que se desarrolla con fondos comunitarios. Se pretende utilizar envases activos, es decir, que su finalidad no sea únicamente contener el producto, sino que pueda tener otras funciones como las que ya hemos mencionado a lo largo del artículo. Uno de los objetivos centrales pasa por crear soluciones innovadoras de envasado que luchen contra el desperdicio de alimentos, que ya alcanza a un tercio de la producción mundial.

No obstante, a la nanotecnología todavía le quedan barreras que derribar. Para tomar el pulso entre los ciudadanos, se realizaron encuestas a nivel mundial que desvelaron que en países como China, Dinamarca, Irlanda, Italia o España se ve con buenos ojos su utilización, aunque los conceptos ‘alargar la vida útil’ pero ‘manteniendo su frescura’ todavía crean contradicciones a ojos del consumidor. Por ello, la primera fase del proyecto NanoPack centrará parte de sus esfuerzos en estudiar la viabilidad de este tipo de envases en el momento actual.

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